domingo, 3 de noviembre de 2013

Esta noche mientras observaba la caída de la lluvia, solo podía observar puntos que llegaban como los millones de pensamientos que tenía y en los muchos que aparecías, no como un destello, no como casualidad, sino como de los principales que han tomado lugar en mi día y de los que repito una y otra vez con felicidad; repasando cada palabra que intercambiamos, cada comentario encantador, inclusive los momentos de decir adiós que no tolero. Pero también la lluvia tomaba otro significado, el deseo de que tuvieras que huir de ella y de esa manera tenerte presente en mi noche. La corriente inéxplicable de ver que llegabas a mi petición y la sonrisa que espantaste por no responder a mi con la energía que te expresé mi alma.